¿Te gusta tener a tu pareja bien controladita o prefieres ir a la tuya y no enterarte de según qué cosas? El amor...


El equilibrio en una relación es esencial para mantener un ambiente sano y amoroso. Cuando hablamos de «atar en corto» o «dar total libertad», estamos describiendo dos extremos en el espectro del control y la confianza en una relación y pueden haber consecuencias negativas si se llevan al extremo.
Analicemos ambas perspectivas:

* Atar en corto y controlar todo lo que hace tu pareja:

* Ventajas:

Falsa sensación de seguridad:
Algunas personas pueden sentir que al tener el control de lo que hace su pareja, reducen la posibilidad de traiciones o situaciones no deseadas, pero, no seamos ingenuos, si tu amorcito tiene una serie de carencias y se quiere liar con alguien que le haga un poco de caso, ten por seguro que en las próximas navidades podrás hacer de reno y tirar del trineo de Papa Noel luciendo tu bonita cornamenta.

Claro conocimiento: Se tiene una idea muy clara de las actividades y acciones de la pareja, es decir, que sabes en todo momento dónde está tu otra mitad y qué hace cuando no está contigo.

* Desventajas:

Fomenta la dependencia:
Puede generar una relación desequilibrada, donde una persona se siente menos capaz o libre para tomar decisiones, vamos, que eres incapaz de dar un puñetero paso si no le tienes bien agarradito de tu mano.

Disminuye la confianza: La necesidad de controlar puede interpretarse como falta de confianza hacia la pareja. Así que la famosa frase de: «no es control, es interés hacia tu persona», ¡no cuela!

Puede generar resentimiento: Sentirse controlado puede causar que la pareja sienta que no es valorada o respetada. ¿A ti te gusta sentir que llevas un collar de cuero atado al cuello junto a una correa que alguien sujeta y que, cada vez que sus inseguridades y sus miedos le hacen dudar, tira de ella con fuerza? ¡Pues tampoco lo hagas tú!

Estrés y agotamiento: Estar constantemente preocupado por lo que hace la pareja puede generar ansiedad y tensión. Tal y como diría mi madre: «¡Que es peor que la muerte a escobazos!»

* Dar total libertad y que la pareja haga lo que quiera:

*Ventajas:


Fomenta la independencia: Ambas personas se sienten libres de ser ellas mismas y tomar decisiones. Por lo tanto, ¡son más felices!

Crea confianza: Al no sentir la necesidad de controlar o supervisar constantemente, se demuestra confianza en la pareja.

* Desventajas:

Posible falta de conexión:
Si no hay comunicación sobre lo que cada uno hace, la relación puede comenzar a distanciarse. Lo que viene siendo hacer vidas paralelas, con el peligro que eso conlleva.

Falta de límites: Si no se establecen límites o acuerdos, puede haber malentendidos o situaciones que hieran a uno de los miembros de la pareja, ¡o a los dos!

Conclusión:
En lugar de optar por uno de estos dos extremos, lo ideal sería encontrar un equilibrio. Esto implica:

Comunicación abierta: Hablar sobre sentimientos, inseguridades, necesidades y deseos.

Establecer límites claros: Ambas partes deben sentirse cómodas con los límites y acuerdos en la relación.

Confianza mutua: Creer en la pareja y darle espacio para ser independiente, pero siempre manteniendo la conexión y la comunicación. En resumen, ni controlar todo ni dar total libertad son soluciones ideales. Lo mejor es un equilibrio en el que ambos miembros de la pareja se sientan valorados, confiados y respetados.

* Opinión personal: Considero que existen infinidad de parejas tóxicas que jamás deberían haber formalizado su relación y que no se hacen ningún bien el uno al otro. Cuando sientas que tu pareja es una carga, que no te suma, que no te aporta, que no te quiere como tú deseas que te quiera, que no te hace sentir bien y que junto a esa persona no te sientes deseada ni querida, ten el valor y el coraje de alejarte y de apartarte para poder pensar con mayor claridad y, sobre todo, para priorizarte de una maldita vez. ¡Quiérete más y arriba el amor propio!
No todas las personas encajamos correctamente con todas las personas y algunas oportunidades es mejor dejarlas escapar diciéndoles adiós con una sonrisa dibujada en la cara.
 
Tal y como dijo Rodney Dangerfield: «Mi mujer y yo fuimos felices durante veinte años. Luego, nos conocimos...»